Karma: ¿causa
o consecuencia? - parte 2
Por Marshall Govindan
Hemos definido el karma como esa ley o principio de la naturaleza
que requiere que toda acción, palabra o pensamiento
tiene un efecto o consecuencia. Hemos comentado los diversos
tipos de karma, y si nuestras vidas están determinadas
por el destino o por el libre albedrío.
Continuando con nuestro comentario respecto a las cuestiones
que evoca el término “karma”, podemos preguntarnos
también: “¿Qué es la gracia?”,
“¿Qué tiene que ver con el karma?”
y “¿Cómo puede el Kriya Yoga neutralizar
el karma?”
¿Qué es la gracia? El concepto de gracia se
encuentra en todas las enseñanzas de los Siddhas, al
igual que en muchas religiones del mundo. Refleja el reconocimiento
general de que nuestras oraciones son respondidas por una
fuente de benevolencia, independientemente de lo que merezcamos.
Con el karma, obtenemos lo que merecemos. Con la gracia recibimos
lo que es elevador e inspirador para nuestra alma, en respuesta
a su llamada. Igual que toda acción, palabra o pensamiento
tiene, por la ley del karma, una consecuencia o reacción
necesaria, hay una ley superior que permite al alma individual
(el jiva) comunicar con el Alma Suprema del universo (Ishvara).
El Siddha Tirumular se refiere a la Gracia como uno de los
cinco actos del Señor:
“Creación, Preservación y Disolución,
(que otorga a los descanso del torbellino del nacimiento y
la muerte)
Ofuscación y Gracia
(que redime al Jiva tras la vida)
Él llenó de éstas a las almas Sakala
Todos estos cinco actos,
Suyos son sin principio”
–Tirumandiram, verso 2418
(Las almas Sakala son aquellas almas impedidas por las tres
impurezas: ignorancia, karma y engaño).
Más aún, él le da una forma a esta gracia:
Nataraja, el Señor de la Danza:
En el esplendoroso templo (de Chidambaram)
Él danzó,
Para que los dos rishis (Patanjali y Vyagrapada) lo presenciaran,
Él danzó, con forma, sin forma y como forma
cósmica,
Dentro de la Gracia Divina de Sakti
Él danzó,
Él los siddhas, los anandas,
Como forma de la Gracia
Él estuvo y danzó”,
- TM verso 2790
Esta Auto-realización y realización de Dios
es una Gracia Divina que desciende sobre el devoto que se
entrega al Señor. El propósito de los cinco
actos mencionados del Señor es ayudar al alma a librarse
de sus impurezas, conocidas como “pasa” o ataduras.
Los cinco actos no son entretenimientos, sino por causa del
amor del Señor hacia las almas. Esto se señala
claramente en el siguiente verso:
Fue Su gracia la que me condujo a Pasa (atadura a la impurezas)
Fue Su gracia la que me liberó de Pasa
Fue Su gracia la que me otorgó Mukti en amor divino
Fue Su gracia la que me entregó amor
Por el estado más allá de Mukti.
- TM, verso 1802
¿Cómo puede el Señor causar que las
almas nazcan en una vida de sufrimiento? Tirumular responde
a esta cuestión:
En Su Gracia nací,
En Su Gracia crecí,
En Su Gracia descansé en la muerte;
En Su Gracia estuve ofuscado;
En Su Gracia probé el gozo de ambrosía;
En Su Gracia, Nandi, mi corazón entró.
- TM, verso 1800
Así, el Señor le da a las almas un cuerpo para
resolver su karma; las apoya para que puedan experimentar
los resultados de sus acciones, y así aprender sabiduría
de ellas; les da descanso mediante la destrucción del
cuerpo; les da oscurecimiento para velar su verdadera naturaleza
como consciencia (cit) y eventualmente gozo, produciendo la
ecuanimidad respecto al karma; finalmente les libera de la
atadura de la ilusión de que yo soy el cuerpo, yo soy
los deseos, en la liberación. Así, todos Sus
actos son expresiones de Su Gracia.
Patanjali ha dejado claro que el Señor mismo no es
afectado por el karma o el deseo, por tanto, Su gracia no
está limitada por éstos:
“Ishvara es el Ser especial no afectado por aflicción
alguna, acciones, frutos de la acción (karma) o por
cualquiera impresión interna de deseo (samskaras)”-
Yoga-Sutras 1.24.
Él contribuye también a la afirmación
de Tirumular acerca del propósito al decirnos que “Lo
visto existe sólo por causa del Ser”, Yoga –Sutras
II.21. Esto es, el mundo (lo Visto) da experiencias y por
tales experiencias despertamos gradualmente del sueño
de que somos lo visto, y descubrimos que somos el Vidente.
¿Es la Gracia Divina accesible a todos? Sí,
pero sólo aquellos que se han preparado a sí
mismos conocen su disponibilidad y aspiran a ella. La Madre
ha dicho: “La Gracia está igualmente para todos.
Pero cada uno recibe según su sinceridad”. Esto
requiere tapas o práctica intensa de Yoga, pero incluso
ésta debe comenzar por el cultivo del no-apego:
Sepárate de tus deseos y pasiones;
Habiéndote separado,
Está fácilmente el lugar del Señor,
- TM, verso 2613
Y
Sepárate de tus deseos, sepárate de tus deseos
Sepárate de tus deseos igual que el Señor;
Cuantos más deseos, más penas;
Cuanto más renuncies, más será tu gozo,
- TM, verso 2615
Estas almas que han alcanzado un estado de desapego (vairagya)
están en un estado de ecuanimidad. Miran igualmente
a los resultados de las buenas y las malas acciones; no se
excitan o se entristecen por ellas. En consecuencia, la gracia
divina llega a ellos en la forma de un guía espiritual,
que les muestra el camino hacia la liberación.
“Cuando el Jiva obtiene el estado de neutralidad
Hacia los actos, buenos y malos,
Entonces la Gracia divina desciende en forma del Gurú,
Elimina todos los atributos,
Implanta la sabiduría que es como una refrescante sombra
celestial;
El Jiva se libra así del egoísmo,
Y de las otras tres impurezas,
Y se fundirá en unión con Siva.
- TM verso 1527
Así, la Gracia Divina desciende según el grado
de esfuerzo y de florecimiento de las almas. Este descenso
es clasificado en cuantro tipos, según la velocidad:
el más lento, lento, rápido y más rápido.
Éstos son referidos como cuatro senderos a los pies
del Señor: dasa-marga, satputra-marga, saha-marga,
y sanmarga.
Dasa-marga o carya es el sendero del sirviente del Señor,
e implica servicio en el templo, limpieza, preparación
de las ofrendas, alabanza del Señor, encender lámparas
al Señor, como devoto.
Satputra-marga o kriya es el sendero del hijo o de la hija,
donde la relación es más íntima. Son
ejecutadas varias formas de adoración, incluyendo el
uso de cantos, incienso, luz, flores, mantras e imágenes.
Saha-marga o yoga es el sendero de la amistad, y requiere
que uno ejecute Kundalini Yoga para retirar los sentidos y
controlar la respiración, volviendo la propia energía
hacia adentro a través del nadi sushumna nadi, la adoración
interna de los chakras, la contemplación de la luz
interna en la corona.
Sanmarga es el sendero de jnana, donde uno realiza su verdadera
identidad como el Ser, y finalmente como Ishvara. El conocedor,
lo conocido y el conocer se vuelven uno, en un estado de trascendencia.
La gracia se manifiesta en cuatro estados de liberación.
Todas las impurezas se disuelven en el fuego de la consciencia
del Ser Supremo adentro. Todas las contradicciones previas
son disueltas. Ellos adoran al Señor día y noche
en un estado de embriaguez y de trascendencia mística.
Aspiración
Sri Aurobindo y la Madre enseñan que el establecimiento
de una vida divina sobre la tierra misma sólo puede
ser logrado con la conjunción de dos fuerzas: una constante
y ardiente aspiración por parte del sadhaka, y por
el lado divino, una Gracia en respuesta, descendiendo desde
arriba en respuesta a la llamada del sadhaka. Y siempre que
haya una llama de aspiración ardiendo brillantemente
en el corazón del sadhaka, la Gracia de la Madre Divina
no puede sino responder. La aspiración es un movimiento
hacia arriba de nuestra consciencia a través de la
parte psíquica de nuestro ser hacia todo lo que es
bueno, puro y hermoso; es una sed de conocimiento espiritual,
una constante y silenciosa búsqueda de la Divinidad,
un entusiasmo espiritual de nuestro alma por la perfección,
el contacto con el Amor Divino, la Armonía y la Presencia.
Es una llama interna purificadora, una necesidad por la luz
de la consciencia. Una intensa búsqueda de ser absorbido
en la Divinidad. “Te quiero, Señor, y nada que
tu puedas darme”. Se siente como: “Sólo
quiero vivir por ti, en ti, sin separación”.
Uno lo hace sin impaciencia, pero con fe, ecuanimidad, concentración.
El deseo, por el contrario, manifiesta al ego, que se niega
a disolverse a sí mismo en el Único Ser. La
aspiración es lo opuesto; uno es intensamente consciente
de las limitaciones de la existencia dirigida por el ego,
y uno busca salir de la prisión. Uno dirige las propias
energías lejos del centro del ego. Uno rechaza los
impulsos negativos y contradictorios del ego.
¿Cómo puede el Kriya Yoga neutralizar el karma?
Kriya significa “acción con consciencia”.
Se deriva de la palabra “karma”, que significa
“acción con consecuencia”. La consciencia
sucede siempre que una parte de nuestra atención se
separa su implicación con los cinco sentidos, pensamientos
u otros movimientos de la mente, y se separa, observando meramente.
La consciencia sucede siempre que estamos plenamente presentes
en cualquier cosa que esté ocurriendo, y cuando escogemos
ser el Vidente o el Testigo del drama de nuestras vidas. Uno
practica varias técnicas o “kriyas” con
el fin de cultivar tal consciencia en todos los cinco planos
de existencia: físicamente a través de asanas
o posturas físicas, vitalmente a través de la
respiración de Kundalini pranayama, mentalmente a través
de técnicas especiales de meditación, intelectualmente
a través de Kriya mantra yoga, y espiritualmente a
través del cultivo de Kriya Bhakti yoga, el yoga del
amor y la devoción.
Kriya es por tanto un antídoto para el karma, porque
cuando uno puede actuar con “consciencia” uno
puede reflexionar previamente y permitirse ser guiado por
el Ser más elevado de uno. Estando totalmente presente,
centrado y calmado, uno no es barrido por los apegos o las
aversiones. Por otro lado, en el estado de consciencia ordinaria,
uno reacciona ante las fuerzas de la naturaleza, actuando
a través de diferentes karmas, impulsado por los impulsos
habituales o samskaras, que en su totalidad constituyen nuestro
karma. Uno continua creando nuevo karma como resultado de
los apegos y los deseos y las aversiones. Tal práctica
de “Kriya Yoga” le permite a uno integrarla en
la vida cotidiana, donde comienza la práctica real
de Yoga. Uno cultiva el estar “activamente calmado y
calmadamente activo”, reforzando la presencia en la
propia vida del sattva guna, del equilibrio, la ecuanimidad,
la consciencia, el desapego, el ser, la aceptación
y el amor. Éste es el antídoto para nuestro
karma, que actúa a través de los otras dos fuerzas
mayores de la Naturaleza: rajas (actividad, a través
del apego, con el sentimiento de “yo soy el hacedor”)
y tamas (inercia, duda, miedo, con el sentimiento: “no
puedo hacerlo, es demasiado difícil, estoy preocupado”).
Al practicar las diversas kriyas del quíntuple camino
del Kriya Yoga de Babaji: asanas, Kundalini pranayama, meditación,
mantras y bhakti yoga, uno desarrolla más y más
el sattva guna, o modo equilibrado interno de la Naturaleza,
y uno se vuelve un maestro de su propia vida. Uno cesa de
perpetuar el karma; uno agota las viejas tendencias kármicas.
Uno descubre que “yo no soy el hacedor” sino meramente
un instrumento, y éste es, verdaderamente, el Vidente.
Esto requiere una purificación sistemática de
las tendencias del ego, y así el Kriya implica también
una auto-purificación de la falsa identificación
con el cuerpo, mente, la personalidad y el desapego de los
impulsos negativos y limitadores del ego. Como resultado uno
descubre gozo incondicional o ananda, que es independiente
de si uno obtiene o no lo que desea, física o emocionalmente.
Sat chit ananda: ser, consciencia y gozo, por tanto se convierten
tanto en el vehículo como en la meta del Kriya Yoga.
Son el método y la meta, porque el Señor es
Sat chid ananda, y el mundo es Su propia manifestación.
Uno descubre una ley más elevada que nos permite superar
la Ley del Karma.
La práctica sistemática
del Kriya Yoga se convierte así en la llave maestra
para vencer el karma y para realizar las metas finales del
Dharma: la auto-realización y la realización
de Dios.
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