Babaji's Kriya Yoga
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Un clima de miedo: no te preocupes, sé feliz
Por M. Govindan


El clima de miedo que ahora llena la vida de muchas partes del mundo es un recordatorio para todos nosotros de que el yoga no es simplemente una práctica individual, sino un movimiento social. Como yogui, ¿eres parte de la solución o parte del problema? ¿Estás contribuyendo a este clima de miedo, tras la estela del 11 de septiembre, la caída de los mercados tecnológicos, el conflicto árabe-israelí, el espectro de guerra nuclear entre Pakistán e India, y los terribles avisos de nuevos ataques terroristas por parte del presidente Bush y otros oficiales del gobierno norteamericano?

Tus pensamientos, sentimientos y palabras tienen tanto poder como tus acciones. Como yoguis, debemos ser conscientes de ello. Os invito a todos los lectores a que recordéis que tenéis el poder de cambiar cosas mediante pensamientos concentrados, sentimientos, palabras y también acciones. A lo largo del día tienes la oportunidad de dejar partir los pensamientos y sentimientos de miedo, ira, frustración, juicio, depresión y queja, y sustituirlos cono pensamientos y sentimientos de confianza, aceptación, buena voluntad, entusiasmo y paciencia. Tienes el poder de visualizar un mundo mejor para ti mismo y para los demás. Tienes el poder de manifestar esa visión, mediante acción concentrada y determinada, un paso cada vez. Permítete a ti mismo ser un instrumento de Eso que es Lo más Elevado dentro de ti, eso que es Verdad.

Esto me recuerda al poster que colgaba de la pared del cubículo de un compañero de oficina, cuando trabajaba para el Departamento de Servicios Públicos del condado de Cook, en 1971. Era una foto sonriente del santo de la India, Meher Baba, que parecía Groucho Marx. Por debajo estaba el lema de Meher Baba: “No te preocupes, sé feliz”. Ello era un agradable saludo para el agradable fluir del bienestar de los clientes que iban escoltados por un guardia armado o nuestros escritorios en busqueda de una subvención para alimentos, bonos para comida o cheques de asistencia pública.

Algunas veces ellos venían descalzos en medio del invierno habiendo vendido sus zapatos a cambio de un poco de whisky. Nuestra oficina estaba situada en un antiguo banco en Kedzie y adison Streets, en el corazón del barrio marginal del corazón de Chicago. El promedio de vida de un asistente social era de seis meses, tan depresiva era la narración de penas y tan pocos los recursos para corregir los problemas de 500 familias en nuestra área de trabajo. El trabajo era sin embargo un paso adelante para mí desde mi trabajo anterior, donde durante seis meses cargué a mano cajas de cartón con mercancías de liquidación de viviendas en enormes camiones, un promedio de 45 toneladas por día, por 2.10 dólares la hora. Trabajando allí durante el día, y conduciendo un taxi en las malas calles de Chicago durante la noche, me permitieron ahorrar los 5.000 dólares que necesitaba llevar en mi primera asignación en la India. Chicago fue el primer lugar al que mi profesor me envió. La India fue el segundo. Desde entonces, nunca he mirado hacia atrás. Pero lo que aprendí sobre el miedo en Chicago, permanece.

En febrero del 2002 fui invitado a ir a casa de un hombre de negocios indio de Nueva Jersey. Él es el discípulo de un Siddha Yogui, del que se dice que tiene unos 200 años de edad y que vivió en el monte Kailash durante unos 30 años. Fui impresionado por lo que escuché y vi acerca de su maestro. Él había haceho recientemente algunas perturbadoras predicciones acerca del mundo, y en particular sobre la guerra entre Pakistán y la India. Esta guerra podría afectar a todo el mundo, incluyendo la zona del Monte Kailash. El 11 de septiembre, cuando estábamos acampados en Gangotri, en los Himalayas, recordé sus predicciones. En febrero de este año, este siddha yogui invitó a este discípulo y a mí mismo a que le acompañásemos al monte Kailash para reunirse con un grupo de siddhas que había dejado allí. Era una llamada a la que no podía negarme, incluso aunque ello significase cancelar casi todos los eventos que había planeado para los meses de junio y julio, y un gran esfuerzo financiero. Estaré ausente del 22 de junio hasta el 4 de agosto del 2002, en este peregrinaje que nos llevará por Katmandú, en Nepal. Os llevaré a todos vosotros en mi corazón y en mis oraciones durante este momento de urgencia y peligro. Rezad por la paz del mundo. ¡Rezad por la hermandad de todos los hombres! ¡Rezad por el amor y la comprensión entre todos nosotros! Pon paz, amor, comprensión y hermandad en el lugar de todos tus pensamientos, palabras y acciones.


Copyright junio 2002 por Marshall Govindan. Todos los derechos reservados

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