Toda nuestra ignorancia
nos acerca a la muerte
Por M. Govindan
“Toda nuestra ignorancia nos acerca
a la muerte” – T.S. Eliot
Esta frase del gran poeta norteamericano,
T.S. Eliot, que encontré recientemente, parafrasea
lo que un eminente gerontólogo me dijo en una conferencia
acerca del envejecimiento en National Institute de Health,
en Bethesda, Maryland, hace más de 25 años.
Durante el periodo de preguntas y respuestas pregunté
al panel de eminentes doctores y científicos: "¿Por
qué mueren los seres humanos?". La respuesta fue
a la vez sorprendente y humilde. Él replicó:
"Los humanos mueren por su ignorancia. Tenemos demasioados
malos hábitos que nos desgastan". Cuando le pregunté,
"¿Hay algún límite teórico
para la vida humana?", él replicó: "No
hay un límite teórico real para la vida humana.
Los humanos pueden vivir indefinidamente. No sabemos por qué
debería haber algún límite a la vida
humana.”
Desde ese momento, muchos estudios científicos
han señalado los efectos de los "radicales libres",
e incluso la existencia de una gen que parece controlar el
envejecimiento, pero todavía somos básicamente
ignorantes respecto a por qué morimos. Muchos han intentado
correlacionar los efectos del estrés, dieta, estilo
de vida, el propio entorno, el estatus social y la genealogía
con el envejecimiento. Los Siddhas, naturalmente, tenía
mucho que decir acerca de la correlación entre nuestro
ritmo de respiración y el envejecer.
Sin embargo, el tema de la "ignorancia"
misma es a menudo pasado por alto. El término “avidya”
es la palabra sánscrita para "ignorancia".
Se refiere no a una ausencia de conocimiento, ni a una falta
de educación, tal como el térmno es Estados
Unidosdo en los párrafos precedentes. Según
Patanjali: "Ignorancia es ver lo impermanente como permanente,
lo impuro como puro, lo doloroso como placentero y el no-Ser
como el Ser" (Yoga-Sutras II.5). Éste es el error
fundamental al que tienden los humanos, e implica el erróneo
sentido de identidad con lo que no somos. Nosotros decimos
"Estoy cansado" o "Estoy enfermo, enfadado
o preocupado". Nos aproximamos a la verdad, sin embargo,
cuando decimos: "Mi cuerpo está cansado",
o "yo tengo pensamientos de enfado". Nuestro contexto
cultural actual, los medios de comunicación, nuestra
sintaxis del lenguaje y nuestro sistema educativo, todos ellos
nutre este error fundamental que esconde nuestra verdadera
identidad, el Ser. El Ser es el eterno testigo, el Vidente,
un constante, Único Ser puro, infinito, penetrando
todo, presente en todo. Todo lo demás está cambiando
y será por tanto perdido un día. Al adherirnos
a lo impermanene, a lo que cambia, ignoramos lo Real, y sufrimos.
Todo deseo es doloroso porque crea una necesidad insaciable
de tener algo que actualmente no poseemos, o de ser algo que
no somos. Incluso cuando cumplimos deseos siempre habrán
más deseo, al igual que está el deseo de no
perder lo que tenemos, por tanto más sufrimiento.
Patanjali nos dice que “Ignorancia,
egoísmo, apego, aversión y aferramiento a la
vida son las cinco aflicciones (klesah) ”(II.3). Estas
cinco aflicciones impiden la Autorrealización. La Ignorancia
es la más significativa, él sigue diciendo en
el siguiente verso: "Ignorancia es el campo (del que
surgen las otras) aflicciones, que pueden ser inactivas, débiles,
interceptadas o activas". Esto es, la ignorancia es la
caEstados Unidos primaria de nuestro sufrimiento, y produce
las demás. Es la caEstados Unidos de la confusión
entre el sujeto "yo soy" y los objetos de nuestra
experiencia. Esconde nuestra consciencia interna y crea una
falsa identidad: yo soy el cuerpo, la mente, los sentidos,
las emociones, etc.
En el caso de la persona normal, la ignorancia,
el egoísmo, el apego, la aversión y el aferramiento
a la vida son constantes y sostenidos. Continuamente seguimos
los impulsos de los deseos basados en el subconsciente. Cuando
nuestro bienestar o nuestra supervivencia es amenazada, respondemos
típicamente con miedo, sin reflexión. Cuando
empezamos a practicar Yoga, sin embargo, uno intercepta muchos
de estos impulsos, se resiste a ellos y los sustituye por
sentimientos de amor, autodisciplina, generosidad, etc. Esto
requiere, no obstante, vigilancia y esfuerzo; si no, los viejos
hábitos son revividos.
En un avanzado practicante de Yoga, las aflicciones
se vuelven muy débiles o inactivas, porque ya no responde
más a ellas. La constante disciplina del practicante
ha derivado en un estado de ecuanimidad que no puede ser perturbado
por tales impulsos.
De modo que para vencer a esta ignorancia,
debemos buscar formas de recordarnos a nosotros mismos quién
somos realmente: por el estudio regular de los textos tales
como los Yoga-Sutras y el Bhagavad-Gita, Estados Unidosndo
afirmaciones y autosugestiones que nos recuerden a nuestro
verdadero Ser, y por el cultivo de la Autoconsciencia mediante
el quíntuple camino del Kriya Yoga de Babaji.
Copyright 2001
por Marshall Govindan. Todos los derechos reservados
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