Recibiendo la Gracia
de nuestro Satgurú Kriya Babaji Nagaraj - Parte
2
Por Marshall Govindan
La primera parte de este editorial, en el número anterior,
comenzaba con el dicho "La cantidad de Gracia que recibes
depende de cuánta sadhana hagas, cuánto karma
yoga o servicio hagas, y cuánto amor y devoción
manifiestes". Después comentamos el significado
de "gracia" ("todo aquello que recibimos que
nos ayuda a evolucionar y acercarnos a la Divinidad")
y "sadhana" (prácticas y disciplinas yóguicas).
En esta segunda parte se hablará acerca del tema del
karma yoga.
El significado del término "karma
yoga" se puede resumir citando a la principal autoridad
al respecto, el mismo Señor Krishna, que dijo "Haz
tu trabajo, pero entrégame los frutos de tu acción".
Durante la ceremonia de iniciación uno ofrece la fruta,
recordando que estas palabras se aplican incluso a nuestra
práctica de las Kriyas.
Generalmente, las personas hacen cosas movidas
por la expectativa o el deseo de obtener alguna ganancia personal,
sea dinero, notoriedad o por placer. Tal como el sabio ha
descubierto, los deseos se alimentan de ellos mismos, creando
siempre nuevo deseos, encarcelando a uno en un círculo
vicioso de renovados deseos. El resultado final es siempre
el sufrimiento, tanto si uno obtiene lo que desea como si
no. Si no lo obtiene, uno se vuelve confuso y frustrado. Y
si uno lo obtiene, se preocupa entonces de perder lo obtenido,
o éste pierde su atractivo y se vuelve aburrido. La
Ley del Karma dice "lo que siembres lo recogerás",
o "haz a los demás lo que te gustaría que
te hicieran a ti", parafraseando citas bíblicas.
O "haz el bien y recibirás el bien en la misma
medida; haz el mal y recibirás mal a cambio".
Uno no puede abstenerse de la acción mientras respire,
de modo que Krishna nos aconseja realizar la acción
que es nuestro deber, no aquella que se basa en el deseo personal.
Para dejar partir gradualmente el condicionamiento
de la acción por la ganancia personal, Babaji ha pedido
a sus devotos que comiencen a reservar algunas horas a la
semana para el "karma yoga" o servicio desinteresado.
Esto es realizar algún servicio sin esperar nada a
cambio. Esto le permite a uno canalizar las propias energías
hacia una esfera superior, más allá de los deseos
limitados del ego, y volverse un canal para las fuerzas universales
del amor, que buscan trabajar a través de nosotros.
Mi profesor puso mucho énfasis en
esto, y hacía que cada semana sus estudiantes se juntaran
con este propósito. Durante esos años en los
que tuvimos muchos centros por todo el mundo, este karma yoga
a menudo incluía su mantenimiento o desarrollo. También
incluía diferentes formas de difundir actividades de
Kriya Yoga, alimentar a los pobres (especialmente en India)
y cualquier cosa que sirviera para extender el Kriya Yoga.
Los efectos personales que producían estas tareas fueron
destacables. Uno olvidaba sus problemas imaginarios y se volvía
inspirado y poderoso en pensamiento, palabra y obra. Éramos
capaces de conectar con un aparentemente inextinguible suministro
de energía, realizando muchos proyectos hermosos. En
años posteriores estas creaciones desaparecieron, pero
eso es otra historia. Lo importante no es lo que sucedió
a la organización o a sus progresos, sino el desarrollo
de la Autorrealización, conforme el ego se disolvía
mediante el karma yoga y por la capacidad de ser un instrumento
en las manos del Maestro.
En el karma yoga se empieza como cuando alguien
intenta echar una mano o hacer algo de forma desinteresada,
sin ninguna expectativa de recompensa. Todavía hay
dos o más partes en nosotros : "yo" y "ellos".
Sin embargo, cuando uno realmente se introduce en el karma
yoga, no hay hacedor. Más allá de la infinitamente
compleja interrelación de fuerzas y sucesos, las cosas
suceden, y "tú" no eres la causa de ninguna
de ellas. Olvidas quién eres o quien pensabas que eras,
quedando en vez de ello el puro Ser. "Todo lo que es
bueno es trabajo de Dios, todo lo que es malo es cosa del
ego" - esto se vuelve Autoevidente. Por supuesto, ese
pequeño compañero, el ego, no se va fácilmente.
Sigue pataleando y gritando. Para desenraizarlo completamente
de nosotros, mi profesor solía a menudo mantenernos
hasta entrada la noche en maratonianas sesiones de karma yoga.
Entre otras cosas, por ejemplo, a menudo se nos pedía
que permaneciéramos en el exterior a las 2 de la mañana
arrancando malas hierbas (algo bastante apropiado; ahora me
doy cuenta de que era una metáfora del trabajo interno
que se estaba desarrollando), antes de que finalmente pudiéramos
comernos la cena preparada horas antes. ¿Por qué?
Para que aquella parte de nosotros que se resistía
tuviera que ser liberada. No todo el mundo permaneció
cerca mucho tiempo. De hecho, muy pocos pudieron tolerar la
intensidad de esta práctica. La primera técnica
de meditación y los mantras se volvieron muy socorridos
cuando el nivel de azúcar en la sangre se volvía
muy bajo y el ego comenzaba a rebelarse.
Mi profesor solía referirse al karma
yoga que debía realizarse como "el trabajo del
Maestro". Esta era una expresión familiar para
lo que en la literatura sagrada del Budismo e Hinduismo se
llama "dharma", eso que es la misión de uno
en la vida. Esto es algo que se te revela conforme avanzas,
y que se vuelve evidente conforme aprendes a escuchar a la
guía interior. De modo que va unido a todas las "Kriyas",
conduciendo al "Kriya", o "acción con
consciencia".
¿Por qué la recepción
de la gracia del Maestro depende de cuánto karma yoga
uno haga? No es como si alguien está llevando una cuenta
de créditos y débitos, para ver si ganas los
suficientes puntos para cruzar las puertas del paraíso.
Más bien, karma yoga es la aplicación práctica
de la consciencia más elevada en circunstancias ordinarias
generalmente regidas por el condicionamiento subconsciente.
Es traer amor desde el reino de la meditación o las
actividades devocionales hacia el meollo de las necesidades
humanas, tranformándolas. No es servicio por sí
mismo, porque el servicio puede ser realizado con una actitud
determinada como "qué grande y benevolente soy
por lo que estoy haciendo...". Es, de hecho, dejar fuera
de la mente los deseos personales, al menos durante un tiempo.
Esto deja espacio para que se manifieste la Divinidad, y podemos
así conocer nuestro Ser infinito.
El Yoga es a menudo definido como "habilidad
en acción", y éste es otro importante elemento
del karma yoga. Cuando algo se hace bien, generalmente esto
significa que fue realizado por alguien completamente consciente
de lo que estaba haciendo. Al no distraerse por los mezquinos
deseos de la mente, la inteligencia es capaz de encauzarse
intensamente a sí misma a través de la persona,
con fuerza e inspiración.
Metafísicamente, el karma yoga nos
enseña también a actuar sin crear ningún
nuevo karma. Uno no puede escapar a los efectos de las propias
acciones pasadas, pero uno puede actuar conscientemente en
cualquier tipo particular de circunstancias, sin deseo de
ganancia personal, lo cual plantaría la semilla de
futuras reacciones kármicas. Por ejemplo, si alguien
abusa verbalmente de ti, puedes reaccionar sin perder el control
en las ira o en el deseo de infligir dolor, y así evitar
el fortalecer hábitos de ira o de causar daño.
Comienza a actuar en el espíritu del
karma yoga. Dedica tus acciones al Señor. Di "Om
Tat Sat", que significa "Lo dedico a Ti", siempre
que "tú" completes una acción, cuando
recibas el cheque de tu paga o cuando hagas algo agradable
por los demás. Expande el ámbito de tus acciones
haciendo trabajo voluntario unas horas a la semana, permitiendo
que el amor fluya a través de ti, y usando tus dones
en ámbitos cada vez más amplios. Trabaja desinteresadamente
para hacer que el Kriya Yoga sea conocido por los demás,
para ayudarles a ellos y ti mismo a liberaros de las cadenas
de karma formadas por el ego. Y recuerda, tú no eres
el "hacedor".
Copyright Marshall Govindan diciembre 1994. Todos los derechos reservados
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