¿Cómo
debemos concentrarnos al practicar mantras?
Por M. Govindan Satchidananda
Los mantras son un lenguaje entre niveles de consciencia,
así que es importante repetirlos de tal forma que la
consciencia de uno se expanda y se haga más profunda
a la vez, como una semilla que crece en un árbol. En
la consciencia física ordinaria, nuestra consciencia,
incluso nuestra identidad, es absorbida en los fenómenos
que están siendo experimentados a través de
los cinco sentidos. Estamos preocupados con lo que estamos
viendo, leyendo, oyendo, sintiendo en la piel, etc. En la
consciencia ordinaria de soñar, lo que incluye la ensoñación,
nuestra consciencia está también contraída
y absorta en recuerdos, imaginaciones, como ansiedad, deseo,
juicios. Para obtener los beneficios de la sadhana de mantra,
por tanto, uno necesita concentrarse no sólo en el
sonido o en la pronunciación del mantra, sino también
en su significado o hacia aquello que se refiere. El significado
puede ser comprendido mejor como un bhava o sentimiento asociado
con ideas tales como amor, entrega, fuerza, sabiduría,
abundancia, brillo, paz. El beneficio será más
grande incluso si uno puede recordar el estado de consciencia
que sintió cuando fue iniciado por primera vez en el
mantra. El mantra es esencialmente un vehículo de consciencia,
y nos recuerda ese estado en el que estábamos en la
iniciación. La iniciación en el mantra es un
evento sagrado tal, y requiere mucha preparación por
parte tanto del iniciador como del que recibe la iniciación.
No es habitual que, por ejemplo, observemos un día
de silencio, una práctica intensiva de Yoga y cantar
alrededor de un fuego de mantra yagna, tal como hicimos antes
de la iniciación en el mantra. Así, recuerda
ese estado de consciencia que es amor, pureza, ecuanimidad,
la amplia calma y la energía que cultivaste antes y
durante la iniciación del mantra.
Las sílabas semilla germinaron durante
la iniciación del mantra. Después, conforme
uno los practica por sí mismo, crecerán de forma
expansiva como una planta, si al practicarlos, uno deja de
lado otras preocupaciones. Uno puede hacer esto durante actividades
rutinarias que no requieran mucha concentración, como
caminar o ir en coche, o incluso mientras se conduce el coche,
si uno está en una ruta familiar sin mucho tráfico.
Tal práctica nos ayuda también a desenraizar
la ansiedad mental y el pensamiento trivial que ordinariamente
nos quita nuestra energía mental.
Si son practicados con una aspiración
por aquello con lo que se corresponde el mantra, sea amor,
sabiduría, fuerza, abundancia, iluminación,
por ejemplo, uno crea las condiciones ideales en las que estos
estados descienden del plano mental y se manifiestan, incluso
mágicamente, en el plano material. Como nuestra vida
es en gran parte la consecuencia de nuestros pensamientos,
palabras y actos pasados, eso es nuestro karma, conforme sustituimos
los viejos pensamientos habituales con el mantra las viejas
tendencias del karma pierden su fuerza y se secan. Sin embargo,
tal inspiración no debe contener ninguna impaciencia,
esperanza o duda. Debe estar llena con sentimientos de confianza
en la eficacia del poder del mantra y de entrega a la Voluntad
de la Divinidad. La aspiración más elevada es
simplemente “Hágase Tu voluntad, no la mía”.
Entonces, cualquier cosa que uno reciba estará alineada
con la Voluntad de la Divinidad, y uno vencerá la ilusión,
basada en el ego, de ser “el hacedor”.
Cuando nuestras mentes están atribuladas
por los desafíos de la vida, la práctica de
los mantras puede ser ejecutada como un tipo de bálsamo
para calmar la ansiedad, la tristeza o la agitación
de la mente. Incluso si la mente está luchando con
la recitación del mantra, posteriormente descenderá
de forma gradual la cháchara mental, dejándolo
a uno en un estado pacífico.
Los mantras pueden ser hechos antes de la
práctica de la meditación como una ayuda para
calmar y concentrar la mente y prepararla para la meditación.
Es mejor practicar el mantra continuamente
durante un periodo dado, o durante un número predeterminado,
con el fin de desarrollar el propio poder de voluntad; sin
embargo, si las circunstancias demandan que pongas la atención
en otra parte, la sadhana de mantra debe ser dejada de lado
temporalmente, hasta que uno pueda volver a ella con plena
o casi completa atención.
Copyright: M. Govindan Satchidananda,
enero 2005
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